
Yo no necesito una nueva Constitución, ¿Usted la necesita? ¿Usted ha leído la Constitución? Estas preguntas las podemos responder desde nuestra realidad individual, pero en términos más generales: ¿Quién o quienes necesitan una nueva constitución? Es claro que no todo en el Ecuador va a coincidir en la respuesta que demos a eso, pero veamos un par de ejemplos.
El pasado 27 de octubre, el Gobierno Nacional emitió el Reglamento a la Ley de Transparencia Social, que, entre otras cosas, prohíbe que las organizaciones sociales interfieran en relación a proyectos mineros que han sido concedidos, esta restricción, que es claramente la respuesta del gobierno al quinto río de Cuenca, resulta evidentemente contraria a la Constitución de Montecristi, pero podría no ser inconstitucional a la luz de una nueva constitución. Entonces, ¿quién necesita una nueva constitución? Una primera respuesta es que las empresas mineras, y este gobierno, si necesitan una nueva constitución para que se explote, no solo Quimsacocha, sino el Yasuní, y todo lo que puedan, de igual manera, se necesita otra Constitución para tener una base militar extranjera en Galápagos, sin reparar en las consecuencias ambientales de aquello.
Veamos otro escenario, ¿los trabajadores/as en el Ecuador, los servidores/as públicos, necesitan una nueva constitución? Si tenemos en cuenta que dentro de las garantías y los derechos, nuestra Constitución señala que el trabajo es un derecho, un deber social, fuente de realización personal, base de la economía, que se prohíbe la precarización, que todos tenemos derecho a un trabajo digno que satisfaga nuestras necesidades, libremente escogido, libremente aceptado, que tenemos derecho a la seguridad social, ¿qué falta? Parecería fácil concluir que los trabajadores/as y servidores/as no necesitan una nueva constitución; en cambio, pensemos en las empresas que te piden que firmes una hojita en blanco, o tu renuncia, o una letra de cambio para contratarte, o en empresas que obligan a sus trabajadores a que registren su “salida” solo para que sigan trabajando, pero sin pagar horas suplementarias. Todo esto, también es inconstitucional actualmente, pero ¿y con otra constitución? Sin duda, para disminuir derechos laborales, si se necesita otra constitución.
Ahondemos en el tema del trabajo, pues una de las cosas que se les va a plantear, sobre todo a los jóvenes, es que: “necesitamos más empleo”, “necesitamos que los jóvenes entren a trabajar”, y que la constitución actual no lo permitiría, porque el sueldo básico es muy alto (dicho por el Presidente), porque solo en Ecuador se paga décimos (dicho por la Ministra de Trabajo) y porque se prohíbe el trabajo por horas. ¿Qué hay de cierto?.
En el Ecuador está prohibido el trabajo por horas, que no es lo mismo que el trabajo a tiempo parcial, que si está regulado y permitido, la contratación por horas que está prohibida es la que se daba antes del 2008, en donde por ejemplo, el trabajador no tenía vacaciones, y si faltaba por enfermedad, pues no cobraba, ese trabajo por horas está prohibido, pero la contratación a tiempo parcial, que es de dos, cuatro, cinco, seis horas, el lunes si, pero el martes no, etc, es factible en el Ecuador, existe la normativa y de hecho pasa. Entonces, tengamos eso claro. ¿se necesita una nueva constitución para generar más empleo? NO, pero si se necesita una nueva constitución para pagar menos por tu trabajo.
Alguien podría decir: “yo no soy empleado, soy emprendedor; a mí sí me conviene una Constitución que reduzca derechos para pagar menos y emprender más barato”. Si alguien piensa eso, hay al menos dos problemas; el primero, ético y cívico: prosperar a costa de explotar a otro nos define —y no bien— y rompe el pacto mínimo de convivencia y respeto; y el segundo, un problema económico y práctico: cuando al prójimo lo exploto, cuando el trabajador es mal pagado, cae el consumo, baja la confianza, sube la conflictividad y tu negocio vende menos.
Derechos más débiles hoy, son más inestabilidad mañana. Un mercado profundo y con poder de compra se construye con empleo digno, no con esclavos. El “ahorro” de precarizar, de flexibilizar, es pan para hoy y hambre para mañana.
¿De verdad necesita el Ecuador una nueva Constitución? Me parece que no, en realidad, una de las cosas que de verdad le hacen falta al Ecuador es leer, somos el país que menos lee en la región, y no estaría mal que empecemos por leer la Constitución.
Dr. Juan Carlos Almeida Pozo
LEALT ESTUDIO JURIDICO


